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Guillermo Gallo  

Guillermo Gallo
Colaborador

Rector de la Universidad Nacional de La Plata


Vive en la Calle 9 N 1239, City Bell (La Plata) Teléfono: 221-480-3551

Se desempeñó como Rector de la Universidad Nacional de La Plata entre los años 1976 y 1983. En ejercicio de su cargo, fue responsable de las numerosas cesantías de trabajadores docentes y no docentes, así como colaborador en la represión llevada adelante por las fuerzas que usurparon el poder en 1976. Así se convirtió en delator de trabajadores y estudiantes, muchos de los cuales continúan desaparecidos.

Los desaparecidos y asesinados por el terrorismo de estado durante la última dictadura militar (1976-1983), pertenecientes a los claustros de alumnos, docentes, no docentes y graduados de la UNLP superan los 750 casos.

Como admitió el 2 de junio de 1999, en el marco de su declaración en el Juicio por la Verdad de La Plata, mantuvo "una fluida relación con las autoridades nacionales y con el jefe de policía de la Provincia de Buenos Aires", que no era otro que el mismísimo torturador Ramón Camps, responsable de una veintena de Centros Clandestinos de Detención que funcionaron en la provincia.

Para ejemplificar su accionar, basta el testimonio de José Panettieri, docente que fue despedido en 1976 de sus cargos de profesor de Historia en las facultades de Humanidades, Económicas y en la Escuela Superior de Periodismo. En la resolución que dictaba la cesantía se justificaba la misma en razón de atribuirle al docente "factores de alto potencial de perturbación". Es decir, que era peligroso para la nefasta dictadura. Dos días después, Panettieri fue secuestrado ilegalmente.

También es reconocido el papel de Guillermo Gallo en el desguace del ex Comedor Universitario. Cerrado dicho comedor, privando del sustento a numerosos estudiantes del interior, Gallo se limitó a solicitar permiso a las autoridades nacionales, lo cual habla de su concepto de la autonomía universitaria, para vender toda la maquinaria, herramientas y mobiliario. Se hizo bajo la modalidad de contratación directa, uno de los mecanismos más corruptos. En su gran mayoría, el destino de esos elementos tuvo como beneficiarios a dependencias militares.

El plan sistemático de persecución, secuestros, desaparición y torturas, instaurado en 1976 se propuso eliminar cualquier pensamiento político diferente. Dentro de la Universidad, la dictadura llevó esta política adelante a través de la restricción económica, el cierre de carreras, la instalación de cupos, la censura de intelectuales y la prohibición de cualquier actividad política a partir del cierre de los centros de estudiantes. En este proyecto antipopular de la dictadura, que pretendía una Universidad más pequeña para un país para pocos, Guillermo Gallo también fue responsable como Rector de la UNLP de la implementación del arancel estudiantil. Susana Fitipaldi

La esposa de Gallo, Susana Raquel Fitipaldi Garay, fue vicedirectora del Bachillerato de Bellas Artes durante la última dictadura.

El 19 septiembre 2001 fue citada a declarar en el Juicio por la Verdad de La Plata, en la causa por la desaparición de los estudiantes que en 1975 consiguieron el boleto estudiantil y que participaron de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).

En el caso del Colegio Bellas Artes tres fueron los estudiantes secuestrados durante el operativo de la Noche de los Lápices (que continúan desaparecidos): Horacio Ungaro, Francisco López Muntaner y María Claudia Falcone. También fueron secuestradas y luego liberadas Patricia Miranda y Emilse Moller.

Sin embargo, Susana Fitipaldi señaló que se enteró de la desaparición de los estudiantes, por la película "La Noche de los Lápices", y remarcó que por esa época no se enteró que existiese el reclamo del boleto estudiantil por parte de los alumnos. En esa oportunidad dijo que "fue una gran sorpresa" que los estudiantes dejaran de ir a la escuela porque estaban desaparecidos. "Les poníamos ausente porque creíamos que estaban enfermos", aseguró. Agregó que sólo "por comentarios" se enteró que los chicos estaban "demorados", expresión que repitió varias veces durante su testimonio, sin aludir a la detención ilegal y posterior desaparición de los jóvenes. Negó conocer profesores del colegio que estaban desaparecidos, como el caso de Irma Zucchi, quien dirigía el Bellas Artes en 1973. De la misma forma negó que durante la dictadura se prohibieran las asambleas en los colegios secundarios, como era orden de las fuerzas militares.





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