Conocí a Arturo Apaza (Pedro) era delegado metalúrgico
y fué miembro de la directiva de zona norte del Gran Buenos
Aires, con sede en Munro, cuyo dirigente mas reconocido
era Minguito.
Trabajaba en Del Carlo, una fábrica de autopartes, creo que
holandesa, en la localidad de Boulogne, era el delegado general.
Su actividad más importante fue como dirigente de la Coordinadora
Sindical de Zona Norte, impulsando y dirigiendo todas las movilizaciones
contra el Rodrigazo, y las medidas represivas que antecedieron al
golpe y las de resistencia al propio golpe de estado del 24 de marzo
de 1976. Apaza era enemigo público número UNO de la dictadura
en la zona norte del Gran Buenos Aires. Reconocido por su combatividad
y su conciencia de clase, ya que a pesar de militar en el PST, destacó
siempre por trabajar conjuntamente con todas las agrupaciones combativas
existentes en el seno de trabajadores y sectores populares.
No pudo evitar su secuestro, a pesar de haber sido reiteradamente
amenazado, desde mucho antes del golpe de estado, por la
burocracia sindical, por la derecha peronista, las tres A, etc.
No encontró el modo de ocultarse de la represión, ya que tenía
mas de siete hijos y vivía en un rancho en la Panamericana, a
la altura de Gral.Pacheco, y ninguna organización consiguió
garantizarle una vivienda para él y su numerosa familia.
Era impensado que pudiera aceptar salvarse solo, dejando
a su mujer e hijos al descubierto.
Era originario de Salta, su madre y su familia, incluso creo que
su esposa eran de Salta y allí regresó ella con sus hijos.
Optó por seguir trabajando, hasta que según relatan sus compañeros
fueron a buscarlo en dos Falcon, y lo llamaron desde la puerta de
entrada, avisándole que lo buscaban.
A pesar que sus compañeros le propusieron resistir, ocupando
la fábrica, y de insistirle para que no saliera,
prefiriendo no comprometer la situación del conjunto, recorrió los
mas de cien metros que separaban la planta donde se encontraba
de la puerta de entrada y la última vez que lo vieron fue subiendo
a uno de los Falcon que lo esperaban.