Buscados. Represores del Alto Valle y Neuquén

por Noemí Labrune
 


 

III. El sueño del chupadero propio
 

6. "Total, sos un perejil"

 

Al día siguiente, Argentina Seguel dejó firmada su denuncia en el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), pidiendo ser presentada como testigo de cargo cuando se abriera la causa sobre la desaparición de Arlene. Este es su relato:

"El 14.06.76 fuerzas de la Policía Federal me detienen en casa de familiares, en Neuquén capital, donde había ido con mi madre a averiguar el destino sufrido por mi hermana Arlene. Paso hasta el día siguiente en la cárcel, aunque las autoridades militares y policial es negaban mi detención. En la noche del 15 de junio me hacen firmar mi libertad. Personal de la prisión me acompaña hasta la calle donde esperaban varios vehículos. Fui introducida en un celular donde había otros detenidos, y llevada al aeropuerto de Neuquén. Al bajarnos el personal nos golpeaba. Después nos maniataron y nos vendaron los ojos, y nos tiraron dentro de un avión.

Después de dos horas de viaje aproximadamente, nos tiraron dentro de un camión, y luego de un trayecto corto nos depositaron en una vivienda. Yo estaba tirada sobre el piso de madera, donde se amontonaban otras 30 detenidas en igual situación. Luego pude enterarme de que había hombres detenidos en la habitación de al lado. El olor y la suciedad eran insoportables. Nos llevaban al baño una vez al día, y también teníamos una comida diaria. A pesar del intenso frío no nos dieron abrigo ninguno. Sin embargo, había como un brasero encendido.

En algún momento, tiraron al lado mío a Arlene; la traían de la sala de torturas y pedía agua. Cuando más tarde me llevaron allí, siempre con los ojos vendados, oí que llamaban por su nombre a Carlos Chávez, vecino de Cutral-Có, y a Susana Mujica, a quien yo conocía por haber sido profesora de mi hermana. En otra de las sesiones de tortura escuché los gritos de dolor de Miguel Angel Pincheira, detenido en Cutral-Có pocos días antes.

A mi me preguntaron sobre las actividades y amistades de mi hermana Arlene. Quien dirigía el interrogatorio era un hombre corpulento. Por debajo de la venda pude ver que tenia pantalón y botas militares, hablaba con tono muy autoritario, y se hacia llamar 'TIO'. Me dijo: 'El gobierno me ha dado la autoridad necesaria y las armas para hacerte mierda si me da la gana.'

A la noche siguiente, me volvieron a llevar a la sala de tortura, donde fui amarrada a la mesa y violada en presencia del 'TIO' por uno de sus ayudantes. Había también otros hombres presentes que se reían y decían groserías.

Me dieron puñetazos y me aplicaron la picana. No sé cuánto tiempo duró pero, cuando estuve agotada, me hicieron firmar una declaración donde decían cosas totalmente falsas, que apenas recuerdo, porque salía de un desmayo a otro.

En un tercer interrogatorio me dijeron que me liberarían 'porque total sos un perejil'.

... A pesar del terror que todavía me envolvía, fui con mi madre al Comando de la Brigada en Neuquén, donde expuse que había estado detenida con mi hermana Arlene cuyo destino yo quería establecer. Me atendió el mayor FARIAS, en presencia de otro militar de nombre REINGOL o REINHOLD que mandaba. El mayor se puso muy nervioso y me amenazó si contaba los hechos que había vivido, con que sería nuevamente secuestrada y correría el mismo camino que Arlene.

Recién cuando vino la Comisión de Derechos Humanos de la OEA, saqué fuerzas para superar mi miedo y los temores de mi familia, y denuncié lo que me pasó. Sólo en ese momento pude sentirme en paz con mi conciencia.".

 

 

 

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