Miércoles 27 de Abril de 2005

Informe de Prensa de la APDH La Plata - Juicio por la Verdad

 

 

Un ex policía negó haber sido el chofer de Ramón Camps  
Dijo que "nunca" prestó servicios en La Plata y que no estuvo en el ataque a la casa Mariani-Teruggi. Pero igualmente admitió haber trabajado en la Brigada de San Justo, sede de un centro clandestino.


Por Vanina Wiman y Francisco Martínez (Secretaría de Prensa) 

 

LA PLATA (27abr05).- Un ex policía negó hoy en el Juicio por la Verdad haber sido el chofer del coronel Ramón Camps, tal como sospechaba la Justicia, que ahora investigará si la confusión se debe a un homónimo.
Se trata de Jorge Sixto Ceballos, un suboficial mayor retirado el año pasado, quien negó haber trabajado junto al ex jefe de la Policía provincial durante la dictadura. "No señor, para nada. Ni lo conozco", dijo el ex policía cuando se le preguntó sobre ese vínculo.

Los jueces tenían el dato sobre Ceballos por la declaración de otro ex policía, Ricardo Evangelista Arias, quien en junio de 2000 dijo que un efectivo con ese apellido había sido el chofer de Camps. Pero hoy la Cámara tampoco pudo corroborar efectivamente esa información, ya que no contaba con el legajo policial de Jorge Ceballos.

La importancia del dato radica en que un policía que se haya desempeñado como chofer del entonces jefe de la Policía podría aportar detalles sobre operativos represivos y funcionamiento de centros clandestinos de detención.

Ahora la Cámara investigará si el chofer fue otro Ceballos, un oficial que se habría desempeñado en el Comando de Patrullas de San Miguel, según el dato que brindó el testigo.

Por otro lado, Jorge Ceballos negó hoy haber estado en el ataque a la casa Mariani-Teruggi en La Plata en noviembre de 1976. "Nunca jamás estuve en La Plata", declaró.

No obstante, admitió que trabajó desde fines de 1976 y durante 1977 en la Brigada de San Justo, sede de un centro clandestino de detención. Dijo que se desempeñó como ayudante del jefe de la dependencia, comisario inspector Alejandro Menichini, que se desempeñó allí desde julio de 1976 a agosto de 1977 y fue beneficiado en los '80 con la Obediencia Debida,

Ceballos agregó que, tras la asunción de Oscar Antonio Penna —hoy detenido en la causa "Camps II"— pasó a desempeñarse "en un rol menor, en la cocina".

Cuando el secretario de la Unidad Fiscal Federal, Hernán Schapiro, le preguntó si sabía que allí funcionó un centro clandestino de detención, el testigo contestó con un enigma: "Yo no trabajaba en la calle". Y luego agregó: "Puede que sí (existiera), pero en el caso mío, yo no participaba".

En el Juicio por la Verdad, el ex detenido-desaparecido Juan José Martín dijo que cuando fue secuestrado en abril de 1976 fue llevado a la Brigada de San Justo.

Otros testigos han declarado haber estado detenidos en 1977 y 1978 en la Brigada, en la que fue subjefe el represor Rubén Lavallén, apropiador de la hija de desaparecidos Paula Logares.

Ceballos también negó haberse enterado, en su función de policía, que en San Justo se produjeron nacimientos de hijos de desaparecidos. "Lo supe por los diarios, me enteré como cualquier ciudadano", arguyó.
 


Secuestradas por un día

En tanto, declararon las ex detenidas María Laura Caselino y María Dolores Mira, secuestradas el 21 de octubre de 1976 de su vivienda en calle 6, entre 45 y 46. Ambas estuvieron cerca de un día en un lugar que podría ser alguno de los centros clandestinos de detención que funcionaron en la zona de Arana.

Caselino y Mira eran estudiantes universitarias y compartían el departamento con María Ida Insúa, quien también fue secuestrada ese día, según contó en el Juicio por la Verdad en abril de 2004.

Esa mañana, un grupo de hombres armados ingresó al departamento y comenzó a revisar todo. “Trataban de identificar entre nosotras a María Ida. Y se la llevaron", recordó Mira.

Añadió que “teníamos mucho miedo y fuimos a buscar a Alejandro Stantien, el novio de María Inés (otra estudiante que vivía allí pero que no estaba en ese momento), para que nos haga compañía". Cuando los tres estaban de regreso en el departamento, los secuestradores regresaron y se los llevaron.

Por los detalles que pudieron dar hoy las dos testigos, todos fueron trasladados a uno de los centros clandestinos que funcionó en Arana. Tanto Caselino como Mira recordaron que estaban en una zona rural, que escuchaban el paso periódico de un tren y que en el sitio había más personas secuestradas, alojadas en celdas pequeñas.

“Del lugar no vi absolutamente nada —señaló Mira—. Tenía temor de que se me cayera la venda porque nos habían dicho que si veíamos nos mataban. No quería ni siquiera ver”.

Caselino narró las torturas que sufrió cuando era interrogada. Mira no fue torturada. “No sé por qué, pero mis compañeros sí, porque lo escuché”, indicó. Ambas testigos oyeron los gritos de Stantien y de otras personas que eran sometidas a tormentos.

Las dos ex detenidas afirmaron que entre los represores del centro clandestino había un sacerdote que hablaba con los secuestrados. “Nos decía que nos quedáramos tranquilas, que le contáramos toda la verdad, que él nos iba a ayudar”, remarcó Mira. También Insúa, cuando declaró en abril, aseguró haber tenido contacto con un cura, que le dijo que la iba a confesar.

Caselino, Mira e Insúa fueron liberadas juntas, después de un día de cautiverio. Stantien quedó en libertad algunas horas después que ellas. “Yo pensé: ‘acá nos fusilan por la espalda’”, evocó Mira, y agregó que con el pasar del tiempo no quiso buscar el sitio en donde estuvo secuestrada. “Nunca intenté volver a ese lugar”, expresó.
 

Participantes

De las audiencias de hoy participaron los jueces Leopoldo Schiffrin y Antonio Pacilio; en representación del Ministerio Público Fiscal, Hernán Schapiro; los abogados de la APDH La Plata Jaime Glüzmann y Alicia Peralta, y los letrados Juan María y Alejo Ramos Padilla, en representación de María Isabel Chorobik de Mariani. 


  

 

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